Amantes de la comida en fiambreras


Hola a todos.

Para estrenarme en el blog, me gustaría comentar un ejemplo logístico que descubrí con la película india “The Lunchbox” (Obviamente, mi dominio del indio es nulo, pero afortunadamente la película está doblada al español)

Puede que no todo el mundo sepa a qué me refiero cuando los domingos se produce un tránsito de kilos y kilos de comida, la mayoría cocinada, cuando alumnos, por ejemplo de la UPV, recorren kilómetros para desplazarse hasta su piso de alquiler, fuera de su hogar. Este ha sido mi caso, y la mayoría de las veces he olvidado algún tupper  en casa o no he podido cogerlo todo por problemas de espacio y equipaje. Es por eso por lo que quiero presentar el siguiente ejemplo:

Resulta que en Bombay (ciudad India de 600 km2 de superficie y 18 millones de habitantes) no está bien visto que los hombres acudan a pedir comida a restaurantes para comer (dentro de su descanso laboral), por lo que las mujeres de estos, envían su comida en fiambreras, ya que no tienen disponible agua corriente a la hora del inicio de la jornada.

Estos encargados de transportar los tuppers con la comida se llaman “dabbawallas“, y son los protagonistas de un caso de estudio llevado a cabo por la Harvard Business School , que denomina su sistema de repartos como de alto rendimiento, calificándose como 6-sigma, o incluso, superior. Este estudio aún es más sorprendente si tenemos en cuenta que la mayoría de dabbawallas no saben leer, que mueven 130,000 fiambreras diarias entre 5,000 repartidores y que los medios de transporte que utilizan son motos, coches, bicis, trenes y carritos. Y todo esto sin ninguna herramienta tecnológica de por medio.

¿Cómo lo hacen? Según he podido curiosear por la red, los dabbawallas contratados a menudo son amigos o familiares de trabajadores y no seleccionan a trabajadores sobrecualificados (ni siquiera es necesario que sepan leer). Mediante un sistema de colores y marcas, saben identificar en qué barrio esta el marido, en qué edificio y qué planta trabaja, pero con estas marcas también identifican el distrito de destino de la fiambrera, para poder devolverla.

Lo curioso de la película es que a través de una fiambrera equivocada, se produce una historia de amor, pero en la realidad es bastante improbable que alguien encuentre el amor de esta manera, ya que un fallo en este sistema sólo se da en la ficción.

Como elementos añadidos dejo el link al artículo mediante el cual descubrí la película, publicado en El País:

http://sociedad.elpais.com/sociedad/2014/07/11/actualidad/1405071547_167841.html

y por supuesto, dejo también el tráiler de la película, que a mi me encantó.

Espero que con este artículo aumente la efectividad (al menos en mi caso) con el envío de tuppers de los fines de semana.

Lola López.

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