Customización o multidivisión de las cadenas de suministro


El avance de la economía capitalista en la que nos hayamos, evoluciona, y cambia constantemente en aras de la obtención de mayor beneficio para las empresas, y, obtenido de la manera más eficiente posible. Esto ha hecho derivar los objetivos de éstas a producir y distribuir los bienes y/o servicios que el cliente demanda y de la manera que esté los demanda.

Si bien en los años 60 el cliente se tenía que conformar con las escasas opciones, que en el mercado, los productos presentaban y esperando el tiempo que hiciese falta, como por ejemplo, la compra de un Seat 600, que era una importante compra y, no podía ni elegir el color; hoy en día, el cliente, cada vez más, exige lo que realmente desea.

Comenzando por el análisis y segmentación de mercados y la creación de productos específicos para cada uno de estos grupos, pasando a su atomización, dado que, cada vez más, se reconocen más diferencias dentro de ellos, y se ha pasado a cubrir mayores especificidades de la demanda de cada uno de los individuos, como por ejemplo el gran número de opciones existentes hoy en día para adquirir un único modelo de coche. Evolucionamos en la customización, ya no sólo aportando variedades, colores, capacidades, características…del producto, sino también en su presentación, sirva como representación, la técnica exitosa de Coca-Cola Inc. de serigrafiar, en sus productos nombres y denominaciones diferentes, para que la gente se sienta atraída por el consumo y la colección de sus productos (sin alterar la receta de su producto según clientes). Pasando a la entrega dónde quiera el cliente con los servicios de reparto dedicados, que les aportan valor añadido en forma de tiempo y ahorro de preocupaciones en los desplazamientos. Se pasó a la aceptación por parte del productor de dar servicios que dan seguridad al cliente a la hora de realizar la compra como son la devolución del dinero si el cliente no resultaba satisfecho. Actualmente, el siguiente escalón está siendo la entrega “inmediata”, pues llegados a este punto el cliente exige la rapidez que tendría si fuera él, quién acude al tradicional punto de venta, como ejemplo de ello es el servicio “Prime Now” de Amazon, y sus estudios para hacer repartos personalizados vía dron.

El caballo de batalla, se encuentra en la venta de productos frescos, ya que el cliente siempre ha sido reacio, pues es muy diferente el nivel de maduración, el calibre, el aspecto, el color y diversas especificidades que cada uno apreciamos más, de este tipo de productos. Pues bien, parece que la industria comienza a lidiar satisfactoriamente con sus obstáculos y está consiguiendo que el cliente demande productos frescos a distancia: expectativas del comercio B2C de productos frescos.

Otra amenaza, que corre paralela es el Do It Yourself, ya que ofrece al cliente la posibilidad de realizarse EXACTAMENTE lo que el cliente exige, cosa difícil de obtener por un tercero, en este aspecto una industria no puede superar lo que un mismo cliente sabe que quiere, aun así siempre surgen adaptaciones a esta tendencia que genera otra necesidad al cliente ofreciendo proporcionarle la materia prima que necesita para auto producirse su producto final. No obstante, las empresas productoras siempre tendrán ventajas a su favor de producir para clientes como son la necesidad de tiempo, precios por volúmenes, capacidad y habilidades que se necesitan para la consecución por parte de uno mismo del producto proyectado.

En definitiva, la evolución de la tecnología, el bajo coste de los recursos, la globalización y el crecimiento de la competencia ha hecho a las empresas tomar mayor preocupación por lo que el cliente demanda, ya que tienen capacidad para gestionar la ingente información, y para satisfacer la producción de lo deseado. Para sobrevivir en sectores competitivos y abiertos, aunque grandes grupos intentan, paralelamente, cerrarlos para que la competitividad no acabe con su hegemonía; las empresas tratan de acercarse al cliente y ganarse su estima con un trato muy directo, y gracias a ello los clientes, tenemos un poco más de poder a la hora de elegir qué y cómo lo queremos, ya que el sector productivo se ocupa de dar aquello que el cliente ansía.

Carlos Meseguer (MUIAPLCS, 2017)

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